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La Coctelera

La Ventana Indiscreta

"El cine no es un trozo de vida, sino un pedazo de pastel" Alfred Hicthcock

3 Marzo 2006

AL OTRO LADO DEL RIO


El cádaver de un pastor mexicano es desenterrado por unos coyotes en las áridas tierras de Texas. Su cuerpo presenta dos heridas de bala. Tratando de tapar el asunto, la guardia fronteriza se apresura enterrarlo de nuevo, con un sencillo epitafio: aquí descansa Melquíades, mexicano.

El capataz del rancho (Tommy Lee Jones), un loco solitario que encontró en el pastor mexicano a su único amigo, no está dispuesto a permitir que Melquíades (Julio César Cedillo) caiga en el olvido, convertido en una víctima más del racismo que amenaza a los habitantes de las aldeas chicanas que se aventuran a cruzar Río Grande en busca de prosperidad.
Este es el arranque de la ópera prima de Tommy Lee Jones, un viaje que tiene como destino Jiménez. El pueblo de origen de Melquíades, una aldea mexicana con ecos de Comala. Lugar que simboliza todos sus sueños y ansias de arraigo, y en el que Pete, el capataz, pretende enterrarlo.


Para lograr su objetivo y vengar a su amigo, secuestrará a Mike Norton (Barry Pepper), el joven policía responsable de los disparos que acabaron con su vida. Le obligará a desenterrar y cargar el cadáver y a vestir sus ropas. Ambos emprenderan un viaje de descubrimiento, de aprendizaje y de penitencia. Una auténtica odisea enmarcada en los desérticos paísajes fronterizos, en la que ambos se descubrirán y purgarán sus culpas al contacto de las gentes que encontrarán en el camino: un anciano ciego que espera el regreso de su hijo enfermo de cáncer, una cuadrilla que comparte con ellos la comida, una joven curandera que salvará al patrullero pese a conservar en la piel el recuerdo de sus golpes...

La humanidad de las gentes del otro lado del rio contrastará con la intolerancia, mezquindad e intransigencia del territorio texano. Historias mínimas, representadas por personajes apenas perfilados más allá de su patetismo. Gentes enclavadas en una zona sin destino, atrapados en vidas rutinarias y sin horizontes, empujados al sexo más degradante y abocados a una violencia incubada en soledad.
Es en el retrato de estas vidas anodinas y huecas en donde es más patente el sello de Guillermo Arriaga -guionista de Amores perros y 21 Gramos-. Saltos temporales, paralelismos y toda la parafernalia que acompaña sus filmes están presentes en la primera parte de la película.

En cambio, para las vivencias al otro lado del rio Arriaga opta por la narración lineal, dominada por los silencios y la fotografía Chris Menges, que capta el lirismo de los áridos desiertos de la frontera. Luminosa y colorista, en ocasiones cálida, su fotografía no renuncia sin embargo a mostrar con crudeza los aspectos más escabrosos de la historia.

Los tres entierros de Melquíades Estrada es un buen intento de mostrar la realidad fronteriza, y se basa en la historia real de un joven mexicano asesinado por las autoridades estadounidenses. Tommy Lee Jones rinde en ella un sincero homenaje a las "espaldas mojadas" que malviven en la frontera, como Melquíades, un joven "lleno de sueños, al que le hubiera gustado vivir en su tierra, pero que se ve alejado de ese sueño por las circunstancias. Un hombre sentimental y reflexivo, que merece respeto y no que lo maten como a un perro".

servido por ventanaindiscreta 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

patri

patri dijo

Me alegro que Hollywood se vaya arrimando a las temáticas sociales.
Dudo del caracter altruista de la industria americana en este cambio de temática.
Habrán visto que es rentable y taquillero

3 Marzo 2006 | 04:09 PM

block

block dijo

si hay algo que me pone los pelos de punta es la palabra "temática". Una escusa barata para ir cambiando los lentes con los que miramos el mundo. Un pulida de prejuicios, aprovechada para ir probado nuevos mercados. Pura estrategia. Si sus fines fuesen altruistas, me inmolaría en las colinas de Hollywood: que es eso de no seguir el dinero!. Hay que ser consecuentes, y seguir la pasta no es tan malo. Por lo menos es algo, y no engañan a nadie.
Spinoza, al que expulsaron de la sinagoga y prohibieron seguir con el comercio de diamantes, se dedicó a pulir lentes para ganarse la vida. Fue en esta etapa de su vida cuando tomó cuerpo su Ética. Sabía bastante del ser y la apariencia.

5 Marzo 2006 | 05:28 PM

Roca Benet

Roca Benet dijo

Sin duda se trata de una gran película. El final es abierto, tanto que estaremos mucho tiempo pregutándonos dónde está el pueblo de Jiménez.

4 Agosto 2006 | 02:38 AM

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